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Mi formula secreta en 4 pasos
primer correo del año fuerte
Verás,
Llevo 5 años metido de lleno en esto del entrenamiento.
Y si algo tengo claro después de todo este tiempo es que las personas que más cambian su físico no son las que tienen:
Mejor genética.
Más tiempo.
Menos estrés.
Ni ninguna otra ventaja que se te ocurra.
Son las que funcionan en piloto automático.
Da igual si son competidores de fitness, empresarios sin un minuto libre o padres de familia con mil responsabilidades.
Han convertido las acciones clave en hábitos tan arraigados que las cumplen sin pensarlo.
Y aunque por sus circunstancias algunos tarden algo más en llegar a su objetivo, acaban superando —y por mucho— lo que se habían planteado al principio.
Te cuento los cuatro puntos clave.
1) Entrenamiento
Que entrenen 3, 4 o 5 días por semana, o la rutina que sigan, es lo de menos.
Lo importante es que su agenda está blindada para que entrenar sea innegociable.
Aunque eso signifique levantarse a las cinco de la mañana.
Como es lógico, hay días en los que un imprevisto lo cambia todo.
Pero su organización es tan sólida que eso ocurre muy pocas veces.
2) Alimentación
Nada de improvisar. Todo está decidido de antemano.
Aprenden a cuadrar macros.
Preparan comidas si saben que van justos de tiempo.
Tienen comodines en el congelador para los días largos.
Solo compran lo que necesitan, sin alimentos con los que saben que perderán el control.
Eso no significa que no disfruten de comer fuera.
Pero cuando lo hacen, lo hacen con cabeza.
El resto del tiempo, siguen su rutina sin dramas.
3) Descanso
Aunque no siempre duerman todo lo que les gustaría, saben que la calidad es clave.
Son regulares con los horarios.
Se acuestan siempre a la misma hora.
No desperdician energía en hábitos que saben que les pasan factura.
4) Actividad física (NEAT)
Caminan lo suficiente sin tener que pensarlo.
Tienen rutas fijas que les aseguran su objetivo de pasos.
Si trabajan desde casa, usan escritorios elevables o cintas caminadoras.
Aprovechan esos momentos para llamadas, podcasts o audiolibros.
Como ves, no hay secretos.
Solo organización.
El problema es que la mayoría falla en lo básico.
Si hay algo que debes sacar de esto es que la experiencia te vuelve previsor.
Cada vez que un imprevisto te golpea, aprendes a anticiparte.
Porque si algo te pasa por segunda vez, por definición, ya no es un imprevisto.
Eso sí.
Más allá de la organización, también hacen falta disciplina y sentido de la responsabilidad.
Y de eso, hoy en día, no va precisamente sobrado el mundo.