SOY UN VENDEHUMOS

Lo que me diferencia del resto

Te quiero contar algo que nunca había compartido.

En 21 días se cumplirá algo importante para mí: el momento en que mi vida dio un giro. Me independicé, cambié de comunidad autónoma, de trabajo, de amigos... en resumen, empecé una nueva vida.

Me siento súper agradecido, aunque también fue un reto. Era la primera vez que iba a trabajar con clientes que no me conocían de nada y, además, con una metodología de trabajo que sé que no era la más común para ellos.

No me preocupaba mi metodología, pero salir de mi zona de confort siempre genera incertidumbre. Especialmente al enfrentarme a la opinión de clientes que no llevaban 3 o 4 años trabajando bajo mi dirección, como estaba acostumbrado.

Siempre trato de explicar a mis clientes esta pirámide que refleja mis principios. Si ya eres cliente, puede que estas palabras no te suenen, pero ahora todo tendrá sentido.

He aprendido que lo más importante es la persona se enganche a entrenar conmigo y que lo menos importantes son los ejercicios que selecciono.

Que duro cuando me he pasado tantas horas centrado en crear listados infinitos de ejercicios y al final te olvidas de la parte social y emocional.

No soy el mejor entrenador del mundo, pero tengo que ser el mejor entrenador para ti, eso es lo verdaderamente importante.

Por eso prefiero ser sincero con mis clientes: no venderles humo y enfocarme en aspectos que, al principio, quizás no les parezcan tan importantes. En el mundo del entrenamiento, las cosas nunca son rápidas, fáciles ni garantizadas. Es un proceso, y eso es lo que de verdad marca la diferencia.

Primero, porque hay que aprender. Segundo, porque hay que currárselo. Y tercero, porque hay que hacerlo durante mucho tiempo. Y este orden para mi NO ES NEGOCIABLE, sea cual sea el objetivo del cliente, me da igual.

Dicho esto, es normal que todos los entrenadores sintamos ese miedo a vender, al rechazo a que nos tachen de vendehumos. Pero si algo he aprendido en este tiempo, es que hay tres cosas clave que podemos hacer para superar ese miedo.

1. Comunicar con total transparencia y honestidad.

2. Ser mejor que los vendehumos.

3. Poder demostrarlo.

Porque al final las personas te descubren por tu trabajo, por tus resultados y las satisfacción de tus clientes y eso derribarán todos los prejuicios negativos.

Si has llegado hasta aquí, gracias por escucharme. La moraleja de todo esto es sencilla pero importante: no busques al "mejor entrenador", busca al mejor para ti .

Y si soy yo el que tiene la suerte de serlo para ti, aprovecho para decirte que sigo teniendo alguna plaza exclusiva de asesoramiento 100% online . Son perfectas para que puedas aplicar no solo todo lo que comparto en estos correos, sino mucho más, de una manera personalizada y diseñada especialmente para ti 🚀.

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